domingo, 10 de enero de 2016

Entrevista: Jorge Luján



Nacer a la lectura, y más: Jorge Luján
“Leía en la cama, leía mientras comía, leía en el ómnibus, y sobre todo leía caminando por la calle cuando me enviaban a realizar un mandado.”

  
                                     Foto: Lorena Alcaráz




Aunque lo intentara, no podría hacer una presentación mejor. Dejemos que él mismo se presente (1)

Pequeña historia incompleta...



Estoy sentado en el piso, junto a un ventanal con vidrios de colores, en la antigua casa de provincia donde vivimos. ¿Cómo pudo haber llegado hasta la Argentina esta guitarrita de carey que más parece pertenecer a Las mil y una noches que a la vida real?





Toco la primera cuerda y, cuando la nota suena, la cuerda desaparece y deja en su lugar una línea movediza donde se va dibujando mi vida.





Toco la segunda cuerda y, sobre la línea metálica, me veo cantando con un grupo de saltimbanquis rodeados por el alboroto de unos chicos callejeros.





Hago sonar la tercera cuerda y me sumo a una larga columna de gente que se aleja de una dictadura militar y cruza una frontera tras otra hasta comprender que la patria llega tan lejos como nuestro idioma.





Toco la cuarta cuerda y sueño que daré la vuelta al mundo llevando un cuaderno vacío donde me encontrarán mis versos.





 Pulso la quinta cuerda y descubro que el tiempo es un chasquido porque ya soy papá de dos adolescentes y poeta ambulante en tierras mexicanas.









 Uno de estos días voy a atreverme a tocar la sexta...









Como él nos cuenta en su biografía “se graduó de arquitecto en la Universidad de Córdoba, Argentina, y creó más de veinte obras en sociedad con el Arq. Roberto Suez; obtuvo una beca Fullbright para perfeccionamiento en Antioch College, Ohio, y realizó una pasantía con los arquitectos Harrison & Abramovitz en Nueva York. Así mismo, en la Universidad de Córdoba terminó dos años de Composición Musical y dos de Cinematografía pero debió interrumpir sus estudios ante el golpe militar de 1976. Emigró a México donde se licenció con mención honorífica en Lengua y Letras Hispánicas en la UNAM.”

La música, las letras, las palabras, siguen estando presentes en su vida. Creo que de algún modo la arquitectura también. No conozco otro autor  en donde se perciba esa construcción cuidadosa de las palabras, en muchos de sus poemas parece que estas se apoyan unas a otras hasta formar una estructura perfecta, capaz de sostenerse en el aire. Isol (Marisol Misenta, premiada ilustradora argentina), que trabajó junto a Jorge en varios de sus libros, hace referencia también a esa mirada tan especial que él tiene “Otro elemento interesante es que Jorge,  como escritor y arquitecto, es un lector de imágenes muy sensible y agudo. Todo esto hace que trabajemos realmente juntos, y que nuestras poéticas dialoguen.” (2)

Actualmente sigue dedicándose a la música, creando espectáculos para niños y adultos. Si lo buscan, pueden hallar en YouTube decenas de videos que reúnen sus canciones y sus textos. En español o en italiano, pueden verlo acompañando su voz con el piano, con la guitarra, o con el teclado. Este nativo de Córdoba, se ha vuelto parte del mundo, y anda  continuamente buscándole el sonido de las palabras. 

Para los que no lo han visto aún, les dejo una muestra.

Acá lo pueden ver junto a Lourdes Ambriz, presentando "La pareja de fuego"




 Y acá junto a Teresa Porcella, en una presentación conjunta, en castellano e italiano, con el acompañamiento de su guitarra.




Para los que quieren verlo en una versión local. Acá en Buenos Aires, presentando "Mi cuerpo y yo"  a dúo con Isol (que también es música y cantante). (en la Feria del Libro de Buenos Aires, en Julio de 2013.)




No abandona la escritura por la música, sino que por el contrario parece que ambas facetas se complementan, abrevando una de la otra. Además de sus espectáculos y sus libros, por si todo esto no fuera suficiente (o porque justamente estas valiosas experiencias, merecen ser compartidas), Jorge se hace tiempo para enseñar. Dicta seminarios y talleres, en la Casa Lamm y en el Colegio Williams de México, y también en Italia, en la Scuola Internazionale di Comics de Florencia,

Lleva publicados más de 40 libros en español. Varios de ellos han sido traducidos a otros idiomas como el inglés, francés, italiano, árabe, japonés, y chino. Muchas de sus obras publicadas, además,  han sido el resultado de un cuidadoso trabajo en colaboración con reconocidos ilustradores, entre ellos Isol, a la que ya mencionamos. Junto a ella realizaron “Ser y Parecer”, “Equis y Zeta”, “Mi cuerpo y yo” ,  “Pantuflas de Perrito”, "Numeralia", "TIc tac" , "Equis y Zeta Vol II" . Libros que, puedo dar fe, son amados por sus lectores (de todas las edades). Sobre este trabajo, Jorge ha comentado en una entrevista que le realizara Laura Ospital (2)  

“Cada libro es una ensoñación de un año y medio que vivimos de manera separada, pero que se hace de los dos cuando hacemos contacto. Es como un vector; nosotros lo provocamos y él luego nos jala para que nos preparemos para  lo próximo.”

Y sobre sus obras...

“Nuestros libros respiran, son exigentes y no se dejan domesticar. Y los chicos hacen con ellos lo que quieren”

Esto es absolutamente real. Sus libros no buscan conformar, y los chicos  establecen una relación muy rica y variada con ellos…Los he visto  tratando de copiarlos, de compartirlos, pero principalmente , apropiándoselos con desenfado.

Actualmente reparte su tiempo entre México e Italia,  donde ha publicado 7 libros. Entre ellos "Amor" (Carthusia Edizione, ilustrado por Alejandra Acosta, un libro que es pura arquitectura, en donde utiliza los anagramas de la palabra AMOR para construir una historia) y "Naso, naso" de reciente aparición (Lapis Edizioni, ilustrado por Mandana Sadat), ambos, aún inéditos en español.

Si tuviera que elegir alguno de sus libros, algo muy difícil, elegiría en primer lugar “Palabras manzanas” que reúne 35 de sus poemas ilustrados por Manuel Marín. En "Imaginaria" pueden encontrar una magnífica reseña que realizó Raúl Tamargo  sobre este libro, junto con otros artículos sobre la obra de Jorge. (3)




Publicado por Anaya, en 2003, en la colección Sopa de Letras, contiene varios de los poemas que luego se publicarían separadamente, ilustrados por Piet Grobler ("Accidente celeste") , Isol ("Mi cuerpo y yo"), o Manuel Marín ( "Arca"  que aún no conocemos)

Este libro, como cada uno de las poesías que guarda, se abre y nos brinda múltiples lecturas disponibles para compartir  con personas de todas las edades. En este blog, pueden leer sobre el taller que hicimos dos años atrás en escuelas públicas de CABA. Fue un descubrimiento para mí, el entusiasmo que despertaron sus poemas (principalmente "Arca" que se transformó en la puerta de entrada con la que chicos y adultos, nos sumergíamos en poesía). En la entrevista citada anteriormente (2)  Jorge hace referencia a un trabajo que realizó mi querido  Roberto Sotelo (cofundador de Imaginaria,  que además se ha dedicado durante años a la promoción de la lectura)  con este libro, durante más de un año, en una comunidad en Villa Soldati.

“ A partir de los versos que dicen “Hay días que pasan / sin haber llegado/ Otros/ no se van nunca” Una de las mujeres del taller logró reunir para Navidad a su familia dispersa hacía unos 25 años en distintas provincias."
 

Otro libro que me ha encontrado y quiero mencionar es el que contiene este poema, que al leerlo, golpeó directamente, al centro de mi corazón. 

TARDE DE INVIERNO

Juega mi dedo en el vidrio empañado
y dibuja una luna
y dentro de ella a mi madre
que viene por la calle
y cabe justo en el dibujo
que voy agrandando
a medida que se va acercando
hasta darme este abrazo
que cabe exactamente
detrás del vidrio del portarretrato.

Jorge Luján (De Tarde de invierno, 2005)

Este poema ilustrado por Mandana Sadat se transformó en un precioso libro que fue distinguido por la Cámara de la Industria Editorial Mexicana, con el premio al Arte Editorial 2005, y ha sido publicado en 11 idiomas.  

En mi poder tengo la edición 2011 realizada por Edelvives






Les dejo este video, para que disfruten su calidez.



 
Quiero terminar con unas palabras de Jorge, con las que finaliza el  libro “Como si fuera un juguete” ilustrado delicadamente por Morteza Zahedi, (que destaca en una bellísima edición de Editorial Comunicarte).

“Si lo que escribimos no toca el corazón de nadie
aún no se ha escrito.
Si lo que dibujamos no enciende una mirada
 aún no se ha dibujado”

                                                                                                  Jorge Luján


(Un extra: la  presentación de este libro musicalizada por Jorge, su hija Nicole & Vóltak en Noviembre de 2013, en la Feria Internacional del Libro de México, pueden disfrutarla acá ..
https://www.youtube.com/watch?v=cmBzj2BJsgA. ¡Esta vez con sonido electrónico!)

                  Gracias por estar aquí, a los que leen y escriben....nos vemos en la próxima




1 http://jorgelujan.net/
2..   http://www.revistalacentral.com.ar/pdfs/19/35-39-lujaneisol.pdf
3.  http://www.imaginaria.com.ar/2009/11/palabras-manzana/


              


¿Qué recuerdos tienes de tu inicio lector? ¿Qué libro, relato, historia de la infancia recuerdas especialmente?

 Contaba mi madre, que a mis dos años recién cumplidos,  mucho antes de saber que existían signos llamados letras, me sentía profundamente atraído por sus formas y pasaba las horas copiando etiquetas de las botellas  que se encontraban sobre la mesa (veo con nitidez la botella azul de la Leche de Magnesia Phillips)

¿Quién o quienes te acercaron los primeros libros, o las primeras historias en tu niñez? ¿Cómo llegaste a ellas?

Con  "Los enanitos jardineros", "El mono relojero", "La hormiguita viajera" que me compraron Celia y Elías, mis padres.
Con breves poemas populares escritos en pequeñas etiquetas con forma de pergamino que pegábamos en  objetos creados en la clase de trabajos manuales. Gracias a Doris, mi maestra.

Con las "revistas mexicanas" como llamábamos a las publicaciones de editorial Novaro que llenaban nuestras casas y nuestras vidas de héroes maravillosos y que los chicos de Arroyito intercambiábamos como si fueran piedras preciosas   

 ¿En qué lugar de tu infancia te recuerdas leyendo? Si tuvieras que describirme una imagen tuya en tus inicios lectores ¿cuál sería.

Leía en la cama, leía mientras comía, leía en el ómnibus, y sobre todo leía caminando por la calle cuando me enviaban a realizar un mandado 

"Te va a pasar como a Don Saba", me decía mi papá, "que por leer mientras comía en un almuerzo se comió la cola de su perro apoyada por un descuido sobre su plato". 

 Hoy en día ¿en qué lugar te gusta leer? ¿Tienes algún hábito o costumbre que te caracterice al momento de comenzar a leer, o al escoger un libro?

Me gusta leer en las azoteas, en los jardines, en los parques, pero sobre todo me gusta el lugar siempre cambiante en el que ocurre la historia de cada libro. 

Si tuvieras que elegir una palabra (pueden ser dos, o más) para describir lo que significa un libro para vos ¿cuál o cuáles serían?

Ah. las alas...   

 Si tuvieras que decir lo que significa para vos la lectura en pocas palabras, ¿cuáles serían?

Esas palabras no existen.

¿Qué estás leyendo en el momento en que te ha llegado esta entrevista? O ¿qué estás buscando leer?
  
El cuento "Primer amor" de Samuel Becket, y estoy agradecido y furioso con él por ser capaz de escribir con un desparpajo genial para recordarnos que el lenguaje jamás podrá dar cuenta de la condición humana, pero como lo dice con humor, me reconcilio con él, para enseguida volverme a enfurecer... Y así sigue la mata dando...

 (les dejo entonces el link para leer ese cuento
http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=59&Itemid=30&limitstart=2)

martes, 5 de enero de 2016

Lecturas encontradas: "Por favor, vuelve a casa"





Título: Por favor, vuelve a casa
Autora: Christine Nöstlinger
Colección: Zona Libre
Editorial: Norma
Traducción: Yamile Lanchas Lanus y Marta Antonieta Lanus Feres
Texto original: 1974 
De esta edición: 1994



“Por favor; vuelve a casa” nos suplica desde la portada el libro. y desde ese título intuimos lo que se nos pedirá como lectores. 
Christine Nöestlinger, su autora, nos obliga a comprometernos.
 La voz que hace este angustiante pedido, es la de Erika, una niña de 12 años. “Ilse es mi hermana. Ilse se fue y no va a regresar” nos cuenta al inicio. Conocer los motivos que han obligado a Ilse, con 14 años, a huir del hogar y acompañar la búsqueda que realiza Erika, nos impulsa a continuar la lectura . Sin embargo, no es un libro que he podido leer “como desbocada”. La angustia que compartimos, la violencia que lo atraviesa vívidamente, las frases que obligan a repensarnos como adultos, como padres, me han obligado a leer con pausas. Curiosamente, la autora no quiere darnos esa oportunidad. La novela no está estructurada en capítulos, es el lector el que decidirá en que punto del camino decide detenerse. Integrado en la disfrutada colección juvenil de Norma “Zona Libre”, no por eso dirigida a jóvenes, es un libro que invita a la lectura compartida, y que se enriquece en el intercambio de miradas. Esta obra es de 1974, y sin embargo no ha perdido actualidad, Una característica de la obra de Christine que permite que muchos de sus libros sigan eligiéndose en todo el mundo.


 

Christine Nöstlinger
La autora, ganadora del Premio Andersen, al conjunto de su obra, ha publicado “Bonsai” en la misma colección, lo cual es para mí una invitación para continuar leyéndola (el libro ha llegado a mis manos con buenas recomendaciones. Hay muchos otros libros para elegir dado que lleva más de 50 libros publicados, aunque no sé si todos se consiguen en Argentina ("Querida Susi, querido Paul" a mí me gustó mucho, está en la colección de Barco de Vapor).



Hasta acá lo formal. A partir de acá...decidan si quieren seguir leyendo...no voy a hablar más del libro, quizás...

Luego de armar esta reseña, unos meses después el libro se me volvió a aparecer.
Estaba dando clases de biología, en un colegio secundario, no conocía aún a la totalidad de los chicos (unos 180 distribuidos en 6 cursos), pero desde la primera semana la identificaba a ella. Inquieta, bonita, extremadamente charlatana, C había capturado mi atención desde el primer día.  En un recreo, pocas semanas después, se acerca a mí y  al oido, como en secreto, me revela que su hermana se fue de casa. C. tenía 14 años entonces, su hermana, apenas un par de años más. 
 El libro tomó carnadura en ese instante para mí, y me atravesó. La piel se me erizó al sentir nuevamente la angustia que su lectura me provocó, y se me confundió con la que en ese momento sentía C. por su hermana. Nada era más real que su historia  en ese momento, en ese lugar, mientras los otros se divertían en el patio y yo intentaba enseñar algo que ya he olvidado. Me sentí otra vez interpelada por Erika.
No fue lo único. Unos meses después, una alumna mía de tercero, se fue de casa. Participamos colectivamente de la búsqueda, con la comunidad del colegio. Me tocó ver sus imágenes en las redes sociales, compartirla y verla compartida durante días. Pero por primera vez, sí conocía a la chica de la foto. 
Pero, ¿la conocía?, en realidad, me dí cuenta que no. 
Era mi alumna, tenía un 6 en el trimestre anterior, había calificado su exposición oral como pobre, sabía que no prestaba atención en clase, que usaba mucho el celular,...que había repetido...pero nada más. Nunca había hablado personalmente con ella. 
Mi alumna volvió a su casa, pero no a mi clase. Su madre no quiso que volviera al colegio, quedó libre. Me dolió en el alma, no podía creer haber sido tan ciega. ¿Cuántas chicas como ella se iban porque no tenían a nadie con quien hablar? ¿Cuántos profesores habían pasado ese año por las aulas sin verla?.
Hice lo único que se me ocurrió, para cambiar algo. La mejor amiga de ella, tenía un perfil bajo, y también había repetido dos veces. Se llevó la materia, por poco, sobretodo porque faltó durante el período en que su amiga ya no fue al colegio. Aproveché el período de recuperación, para conversar, mientras le explicaba biología. Tenía pensado pasarse a una nocturna, no se llevaba bien con la madre, no había vuelto a ver a su amiga. Cumplió su objetivo y aprobó biología, decía que le había resultado fácil, que era cuestión de estudiar, se fue feliz con un 7. Cumplí el mío, al menos hice el intento por conocerla.