martes, 3 de mayo de 2016

Entrevista a Sergio Andricaín



Nacer a la lectura y más: Sergio Andricaín 

"La lectura me ha ayudado en mi cabalgadura por la vida”


 Sergio Andricaín (nacido en La Habana, Cuba) es escritor, periodista, crítico, investigador literario y editor. Se graduó en Sociología en la Universidad de La Habana y realizó estudios de postgrado en el Centro Latinoamericano de Demografía, con sede en Costa Rica. Fue investigador del Centro de Investigaciones Culturales Juan Marinello, del Ministerio de Cultura de Cuba.
En 1991, en Costa Rica, trabajó como asesor del programa nacional de lectura Un libro, un amigo, realizado por el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, y como profesor del Taller Modular de Promoción de Lectura, proyecto desarrollado por la Oficina Subregional de Educación de la Unesco para Centroamérica y Panamá. Fue consultor de esta última institución en dos proyectos editoriales: la Colección Biblioteca del Promotor de Lectura y el libro Niños y niñas del maíz.

Entre 1994 y 1999 residió en Bogotá, Colombia. Allí trabajó como oficial de proyectos del Centro Latinoamericano para el Libro y la Lectura (Cerlalc) y como editor de la revista infantil de la Fundación Batuta. Miembro fundador de la asociación Taller de Talleres, laboró para esta institución.

Como periodista ha colaborado con revistas y periódicos de Cuba (La gaceta de Cuba, Revolución y Cultura, El caimán barbudo), Costa Rica (La Nación), Colombia (Hojas de lectura, Revista latinoamericana de literatura infantil y juvenil), España (Escuela y Biblioteca, Amigos del libro) y Estados Unidos (Newsweek en español, Buen Hogar, etcétera).

Actualmente vive en Miami, EE.UU, donde creó, con Antonio Orlando Rodríguez, la Fundación Cuatrogatos (www.cuatrogatos.org), que desarrolla proyectos educativos y culturales, con énfasis en el fomento de la lectura.

Esta es la presentación que hace de él Wikipedia. Impresionante hoja de vida. Lo que no se ve, es todo lo que quisiera poder mostrarles de él.





Sergio es para mí un querido amigo. Una persona cálida, como las aguas del mar Caribe. De una sensibilidad enorme, que escucha y aprende, al mismo tiempo que habla y enseña. 

Cuando lo conocí, hace varios años atrás, en Buenos Aires, en ocasión de las Jornadas de Literatura Infantil y Juvenil, organizadas por Claudio Ledesma, me impresionó su conocimiento del mundo de la LIJ. La conferencia y el taller que dio en aquella ocasión, y todas las ponencias y charlas que le he escuchado, han sido producto de una profunda y extensa investigación, que expone con asombrosa claridad y sencillez, dejando sus conocimientos al alcance de todos. El contacto con él a través de las redes sociales me permitió seguir aprendiendo a la distancia. Sergio comparte la cultura que lo toca, los autores que lo atrapan, los libros y las películas que disfruta. En continuo movimiento, no deja de viajar cosechando amigos y sembrando afectos. Tanto en su blog personal, https://sergioandricain.wordpress.com/, como en el de la Fundación Cuatrogatos, hay mucho para descubrir y disfrutar. Algo que me sorprendió al principio es que es el único personaje público que conozco que se toma tiempo para responder todos los comentarios que se generan después de cada uno de sus post. Cada uno de sus seguidores o de sus amigos se lleva siempre una palabra personal. Un rasgo más de su calidad humana y calidez.

Autor de obras para niños como los cinco primeros libros de la colección La vuelta al mundo en cinco cuentos, de Libro secreto de los duendes, Hace muchísimo tiempo, La caja de las coplas y Un zoológico en casa; de las antologías Lero, lero, candelero, ¡Hola!, que me lleva la ola y El libro de Antón Pirulero, entre muchas más, recientemente ha publicado un libro que ansiamos conocer: Dragones en el cielo, bellamente ilustrado por Israel Barrón (editorial El Naranjo). Para el público adulto ha escrito, en colaboración con Antonio Orlando Rodríguez, Escuela y poesía. ¿Y qué hago con el poema? (Editorial Magisterio, Colombia; Colección Relecturas de Lugar Editorial, Argentina, y a fines de 2016 aparecerá editado por la Colección Arcadia, Ediciones de la Universidad Castilla-La Mancha). También coordinó el proyecto de investigación La aventura de la palabra, coeditado por Cuatrogatos y Editorial SM.



Buscando fotos de Sergio, encontré esta en donde está junto a mi querida Lucía Liévano, en la presentación de su libro Alelé, alelé. Poesía para la primera infancia, una selección de textos poéticos que realizó junto a Antonio Orlando Rodríguez y que apareció bajo el sello de Panamericana Editorial, hermoso libro favorito de los pequeños que asisten al Taller Espantapájaros. Pueden leer en este sitio la entrevista que le hizo Lucía.


https://espantapajarostaller.wordpress.com/2013/09/06/andricain/





Si debo elegir alguno de sus libros para recomendarles, una tarea difícil, me quedo con estos tres:

 

El primero: ¡Hola!, que me lleva la ola. Rimas, juegos y versos, ilustrado por Ana María Londoño, de Santillana Editorial, que fue publicado hace poco en Argentina (la mayoría de sus libros no se consiguen aquí). Este volumen reúne poesía de autores conocidos y de otros que me encantó descubrir. El lector puede encontrar, en las páginas de este libro, poemas de Antonio Machado y Federico García Lorca junto a otros de nuestra querida María Elena Walsh y de Alfonsina Storni. También recopila rondas y rimas de la tradición oral, algunas que resuenan cotidianamente en nuestros oídos y otras que pude recuperar y que apenas recordaba como un eco lejano. Un libro recomendado para iniciar por los senderos de la poesía a los niños... y a los grandes.


En segundo lugar escojo una obra que aún no se ha presentado en Argentina y que muchos deseamos ver en las librerías de acá: La aventura de la palabra (con tapa y viñetas de Angela Lago). Tengo la suerte de poseer un ejemplar que me regaló su autor en nuestro encuentro del 2015 (lamentablemente no sé si nos visitará este año como lo hizo durante cinco años; esperemos que los vientos de fuego de sus dragones lo permitan). 
Para los enamorados de las palabras, como es mi caso, esta "aventura" es una provocación a la lectura. Reúne los testimonios de más de 90 escritores hispanohablantes sobre sus inicios en la lectura y la escritura. A través de sus páginas conocemos cuáles fueron los primeros libros que leyeron, de qué manera se dio su encuentro con la literatura, quién o quienes les leían, por qué se decidieron a escribir, cómo se hicieron cómplices de las palabras… Estas son algunas de las preguntas que se responden en este libro. Comparto con Sergio esa curiosidad por los inicios de las personas en su afición por la lectura y en el gusto por escribir, justamente la esencia de los testimonios compilados; es por eso que amé el libro en cuanto lo conocí. Algunos autores son, para mí, desconocidos, otros cercanos al corazón como María Teresa Andruetto, Yolanda Reyes, Paula Bombara, Marina Colasanti, Laura Devetach y varios más. 



Por último, no puedo dejar de mencionar este libro al que recurrí cuando comencé a planear el primer taller sobre el género allá por el 2014: Escuela y poesía. ¿Y qué hago con el poema?, un detallado mapa para recorrer los caminos de la poesía.

Escrita en colaboración con Antonio Orlando Rodríguez, esta obra culmina con una pequeña e interesantísima “Antología de poesía latinoamericana”, la cual me permitió conocer a autores que a veces se nos escapan.
 

 Al final del libro se encuentra este párrafo que volví a releer en estas semanas cuando me pidieron, de nuevo, un taller de poesía en la escuela.

“ ‘¿Y qué hago con el poema?” Pues eso: propiciar que se convierta en parte de nuestra vida, permitir que su magia nos toque. ¡Eso es suficiente! A ninguna planta se le ocurriría preguntar, ante una amenaza de lluvia: ‘¿Y qué hago con el agua?’
Simplemente dejar que el líquido la acaricie, la alegre, la contagie con su vitalidad y su frescura; de lo demás se ocuparán, allá abajo de la tierra, las raíces...”
Espero que disfruten la entrevista tanto como yo. Leerla es como escuchar a Sergio hablar con esa voz serena, que parece acariciar y sonreír.

Los amigos de Tinkuy Radio le hicieron una entrevista el año pasado, les dejo el link, para que justamente puedan escucharlo
http://ar.ivoox.com/es/entrevista-a-sergio-andricain-tinkuy-sep-audios-mp3_rf_8723502_1.html


¡Gracias, Sergio, por estar siempre ahí! Gracias a todos y todas los que comparten conmigo esta pasión por sus comentarios y por su apoyo.

Hasta la próxima                                                                    
                                                                                
¿Qué recuerdos guardas de tus inicios como lector? ¿Qué libro, relato, historia de la infancia recuerdas especialmente?

Mis recuerdos de lector se remontan a cuando era muy pequeño. Veía leer a mi hermana Silvia y a mis primos Mercedes y Néstor, los tres mayores que yo, e intentaba imitarlos sentándome con un libro abierto en las manos, tratando de imaginar la historia a partir de las ilustraciones. Entonces les pedí a mis padres, más bien les exigí, que me inscribieran en la escuela… y me admitieron, aunque no tenía la edad requerida. Lo que más me atraía de la institución escolar era que allí enseñaban a leer y a escribir, y yo quería adueñarme de la palabra escrita, aprender a descifrarla. Por supuesto, en mi cabeza infantil esas ideas eran vagas, puras intuiciones… Presentía que los libros contenían mundos infinitos, que la lectura era el pasaporte para llegar y conocer esos territorios anhelados, y la escritura, una patente para crearlos. Recuerdo el viejo silabario con que me enseñaba mi madre en casa hasta que fui a la escuela. Luego llegaron a mis manos las adaptaciones de los cuentos de Charles Perrault, de los hermanos Grimm y de Hans Christian Andersen (algunas eran buenas; otras, mediocres o francamente malas), y muchos, muchísimos cómics. Poco a poco fueron apareciendo libros de mayor calidad: Había una vez, de Herminio Almendros y Ruth Robés; Oros viejos, de Almendros; Flor de leyendas, de Alejandro Casona; Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; Corazón, de Edmundo de Amicis; Ivanhoe, de Walter Scott, Los quinientos millones de la Begún y La isla Misteriosa, de Julio Verne; Los cuentos de Shakespeare, de Charles y Mary Lamb… y también mejores ediciones de los clásicos infantiles en las versiones originales de sus autores. No puedo dejar fuera los primeros libros de lectura que incluían cuentos, fábulas y poemas; en sus páginas descubrí los romances españoles, esos que me siguen seduciendo con sus historias y su musicalidad.
Ahora bien, en mi infancia, el gran encuentro con un libro ocurrió cuando a través de mi abuelo materno leí, por primera vez, algunos de los textos de La Edad de Oro, de José Martí. Entonces se me reveló el poder seductor de las palabras, su capacidad de permitirnos interpelar al universo y formularle preguntas, la belleza deslumbrante del idioma.

¿Quién o quienes te acercaron los primeros libros o las primeras historias en tu niñez? ¿Cómo llegaste a ellas?

Mi madre fue la primera, porque ella me enseñó las primeras letras y siempre quiso que hubiera libros cerca de sus dos hijos. Hacía milagros para que entre las compras de la canasta familiar no faltara algún que otro libro. No procedo de una familia de intelectuales ni recuerdo a mis padres como grandes lectores en la etapa de mi infancia (después lo fueron); eso sí: ellos estaban convencidos de que la lectura traería grandes beneficios a la vida de mi hermana y a la mía e hicieron lo que estaba a su alcance para poner libros en nuestras manos. No heredé una biblioteca llena de volúmenes con obras de la literatura universal. Esa tarea me correspondió a mí, que fui armándola solo en la medida que recorría mi camino de lector.


¿En qué lugar de tu infancia te recuerdas leyendo? Si tuvieras que describirme una imagen tuya en tus inicios lectores, ¿cuál sería?

Desde muy temprano en la niñez me recuerdo, como ya antes conté, con un libro en las manos. Sus páginas me atraían como un imán a las limallas de hierro, como una flor tienta a la abeja, sabedora esta de que allí se encuentra el delicioso tesoro que busca. Leía siempre: en los recreos de la escuela, antes de dormir… Mientras mis primos y los vecinos de mi edad corrían y jugaban, yo optaba por leer; de vez en cuando los miraba… y volvía a mis libros. Me gustaba sentirme acompañado por los libros. Los cuidaba y los protegía porque ellos hacían lo mismo conmigo.
  
Hoy día ¿en qué lugar te gusta leer? ¿Tienes algún hábito o costumbre que te caracterice al momento de comenzar a leer o al escoger un libro?

No tengo un sitio para leer. Lo puedo hacer en el sofá de la sala o en la cama, iluminado por la lámpara que descansa en la mesa de noche. Eso sí, prefiero leer sentado. A veces, mientras leo, me gusta disfrutar de una copa de vino, o de una taza de café cubano o de té caliente.
Siempre el comienzo de un libro es difícil para mí, así ha sido desde que era niño. Adentrarme en sus páginas conlleva a establecer una relación con los personajes y los espacios por donde ellos se mueven. Necesito estar concentrado en ese momento para penetrar en ese universo de ficción concebido por el autor, para imaginar a los protagonistas, para integrarme al paisaje descrito e involucrarme con la historia. O para sentir las emociones que despierta en mí un poema, o las imágenes y sensaciones que unos versos me provocan. Me gusta leer de un tirón: empezar y llegar al final sin interrupciones. Eso es lo que más disfruto… y lo que es casi imposible hacer.

Si tuvieras que elegir una palabra (pueden ser dos o más) para describir lo que significa un libro para vos, ¿cuál o cuáles serían?

Esas palabras serían conocimiento (del mundo y de mí mismo) y libertad. Agregaría felicidad. He sido muy feliz leyendo.
 
Si tuvieras que decir lo que significa para vos la lectura en pocas palabras, ¿cuáles serían?

La lectura me ha ayudado en mi cabalgadura por la vida. Me ha señalado caminos a seguir, me revelado ciertos aspectos de la naturaleza humana, me ha permitido acercarme a mi propio ser. Ha curado heridas y provocado alegrías. En fin, la lectura ha contribuido decisivamente a que yo sea la persona que soy.

¿Qué estás leyendo en el momento en que te ha llegado esta entrevista? ¿O qué estás buscando leer?

Acabo de terminar Pablo y Virginia, de Bernardino de Saint-Pierre, una vieja deuda con la literatura romántica francesa del siglo XIX.



La princesa manca, de Gustavo Martín Garzo, una novela deliciosa, escrita a la vieja usanza por un maestro de hoy.






En este momento estoy leyendo Lejos del planeta silencioso, C.S. Lewis, y están a la espera Los chicos del tren y Los buscadores de tesoros, de Edith Nesbit. 


8 comentarios:

  1. Gracias, Pato, por la entrevista.
    Un abrazo, Sergio.

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  2. Leer la entrevista es re ler una leve y profunda biblioteca. Casi con alma. Porque Sergio le da vida a todo.
    Una pena que sus libros no lleguen a nuestra patria. Estoy siempre averiguando, ni com una lupa de rayos dorados y perfume a chocolate los encuentro.No perdamos la esperanza! Tal vez en outro encuentro organizado por Claudio Ledesma se nos aparezca Sergio com uma maleta mágica y al abrirla... oh!!!!!!!!!!!!!!!! llegaron.

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    1. Que lindo tu comentario Mónica, si creo que todos esperamos verlo y encontrarnos con sus libros. Quizás pronto se haga realidad.

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  3. Buena entrevista, linda, lucida, cercana,amigable. Felicidaes a los dos.

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    1. Gracias María! Eso intentaba, que fuera tan accesible y amigable como Sergio

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  4. Excelente entrevista! Es lindo conocer algo más a escritores a los que se admira

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    1. Gracias Marlene! Es muy cierto, es muy grato conocer un poco más de aquellos que admiramos. Gracias por pasarte por el blog

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